domingo, 3 de noviembre de 2024

Todo ha cambiado un poco…

Es curioso pensar que años atrás me remitía a las letras solo cuando quería gritar tan fuerte que los pulmones estallaran y todo por fin tuviera un final, en efecto vengo a desahogarme pero ya no queriendo terminar con todo como si despertar de un sueño se tratara.  


Durante mucho tiempo he estado alejada de escribir, al menos con la intención de publicar, y hoy siento esa profunda necesidad de hacerlo y contarle, a quiénes quizá, llevan años siguiendo mis letras y encontrando en ellas un refugio. 


Hoy puedo decir, con una sonrisa, que no morí, que muchas cosas que parecían tormentosas dejaron de serlo y que en la constante búsqueda de mi verdadero yo, me encontré, en aquella silla que creía vacía pero que siempre estuvo ocupada por el inexplicable vacío que habitaba en mi interior, invisible pero tormentoso. 


Hoy me abrazo, hoy me siento orgullosa de mí porque no sucumbí ante tantos pensamientos devastadores que amenazaban una y otra vez con terminar conmigo, con mis sueños. 


Hoy hace un año aproximadamente, tuve una experiencia que me llevó a un límite indescriptible… creo que nunca había estado tan cerca de lograrlo, nunca había acariciado a la muerte de la forma que lo hice ese día, y acepto que por un momento se sintió perfecto, sin embargo, por primera vez tuve miedo de lo que había hecho. Al final se resolvió, digo, estoy aquí escribiendo esto y bueno, desde ese día me prometí que jamás me haría algo así, pasara lo que pasara. 


Ha sido un año muy complicado, como para muchos, ya lo sé, pero este es mi espacio, así que de manera egoísta hablaré solo de mí. Estoy a pocos días de cumplir años, y aunque es una fecha que me “emociona”, pues es el único día del año que creo que soy lo más importante del universo, también me asusta mirar hacia atrás y darme cuenta cómo ha pasado el tiempo, cómo quizá he perdido oportunidades, cómo ya es demasiado tarde para muchas cosas, cómo la responsabilidad ahora pesa y por más que quiera no puedo solo librarme de ella. 


Hay tantas cosas que aún no he hecho, y no sé a ciencia cierta cuánto tiempo me queda, no sé si lograré hacer todo lo que tengo en mi cabeza. A veces, con bastante frecuencia me siento tan perdida, desorientada, a veces me pregunto qué estoy haciendo con mi vida. Ante los ojos de los demás es exitosa, es decir “tengo buenos trabajos”, vivo sola con mis gatos y me doy “lujos”... pero solo la luna, mi eterna compañera, sabe cuántas veces en la noche lloro desconsolada porque aunque estoy agradecida con la “vida que tengo” no es lo que quiero, y aunque muchos vengan a decir que es lo que necesito, aún conservo ese joven sentimiento de convencimiento de que “vine a hacer algo más grande a este mundo” que solo seguir el juego… uno que denomino el juego del encierro. 


A 6 días de mi cumpleaños, mantengo firme el pensamiento, sentimiento y deseo de que algo grande pasará, no como un acto de magia, más bien como una respuesta a años de esfuerzo y dedicación. Me rehúso a pensar que solo vine a “vivir una vida planeada por alguien más”. Me prometo que un día, volveré a este escrito y le diré a mi yo del pasado: “Lo logramos, gracias por creer”. 


Ya no más intentos de desaparecer, ya no más permisos a los demás para lastimarme, ya no más migajas de amor, ya no más permiso de sobrepasar los límites… Merezco ser feliz, merezco ser amada, merezco ser admirada, y comienzo por mí misma, por amarme y respetarme tal y como soy. 


Mi querida yo, hoy te abrazo, y de corazón te pido perdón, gracias por ser tan fuerte, gracias por ser tan leal y apasionada, gracias infinitas por estar aquí, por respirar y mantener el anhelo intacto de hacer algo más que lo normal. 


martes, 18 de julio de 2023

Contar hasta 10…

 1, 2, 3, 4… no puedo contener el llanto por tanto tiempo, hace tanto pero tanto que no sentía el pecho tan estrecho, hace tanto que no sentía el alma escaparse en cada sollozo, mientras mi cuerpo desesperado camina de lado a lado sin saber qué hacer para encontrar de nuevo un poco de calma en lo que sin darnos cuenta se ha convertido en una tormenta. 

1, 2, 3… respira profundo, ¿qué es lo que estás pensando? ¡Ni se te ocurra!, me repito una y otra vez mientras me ahogo en el silencio de mi llanto, sujetando mi cabeza, mirando tímidamente al cielo buscando algún tipo de consuelo. 

1, 2, 3, 4, 5… trato de contar rápido a ver si consigo llegar al 10 antes de que aquellos sórdidos pensamientos me invadan… Seguro que no soy la primera ni la última que en momentos de “tragedia” está sola consigo misma, preguntándose el porqué de aquel destino que parece desdichado y sin ningún objetivo… qué feo se siente estar tan desbordada y no tener quién te dé un abrazo o una cachetada para salir de ese estado.  Me encantaría tener a alguien que saliera “en mi auxilio” y me salvara de mí misma… pero seamos realistas, eso no va a pasar, vivo demasiado lejos de la ciudad. 

En medio de la sala, acostada en el suelo, trato de regular mis sentimientos y pensamientos, tratando de racionalizar lo que en este momento siento… No entiendo bien si es frustración, cansancio, decepción, tristeza, rabia, ira, enojo, lo que sí sé es que estamos en una sociedad donde realmente a nadie le importa cómo estás, si su pellejo “está en juego” nadie, absolutamente nadie se va a arriesgar por ti. 

Igual que muchos, actualmente vivo una situación algo compleja en términos económicos, como consecuencia de una serie de malas decisiones. Una de las cosas más espantosas ha sido aguantar hambre por más de 3 días y estar día con día buscando cómo sobrevivir y no morir en el intento, o no intentar hacerlo. Y es muy triste cómo pides ayuda y se jactan en tu cara sobre tu situación, o simplemente tus “amigos” te dan la espalda porque estás “muy quejetas” y eso no les funciona en sus vibes… 

1, 2, 3, 4, 5, 6… A lo largo de los años, han habido un par de temas recurrentes entre mis letras y son el abandono y la soledad profunda que mi alma siente, aún más en momentos tan complejos como el actual, donde la vida pareciera que quiere exterminar tu ser, en los que dices “ya no más por favor, déjame respirar”. 

Y por más que pasan los años, y las circunstancias que desatan esos sentimientos sean diferentes, la sensación es exactamente la misma… bueno, quizá ahora hay una diferencia abismal y es que ahora soy una “adulta” y como tal hay muchísimas más responsabilidades y obligaciones de las cuales simplemente no puedes salir corriendo por más que quieras. 

A veces quisiera tener el don de duplicarme para abrazarme y decirme que todo estará bien,  para hacerme una conversación estúpida que me ayude a disipar la mente, a pensar quizá en el clima y entre chistes escapar aunque sea un rato de lo que se constituye mi realidad. Quizá muchos piensen que soy muy débil o cobarde, y quizá sí, no lo sé, lo que sí sé es que a veces quisiera no sentir con tanto exceso. 

A veces no sé qué hacer con tanto y me abrumo… el silencio puede llegar a ser mortal, las ideas autodestructivas aparecen, una detrás de la otra, la última más sórdida que la anterior… y luego pienso en mis gatos, y digo: si yo no estoy, quién los va a mimar como yo los mimo… 

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8… Son los únicos seres que siento que “me necesitan” y para quienes significo algo realmente grande e importante… Son los únicos que están todo el tiempo a mi lado, los humanos siempre tienen cosas más importantes que hacer y nunca están todo el tiempo por más rota que te sientas… Soltarte les resulta fácil. 

1, 2… pensé que estaba logrando controlar los pensamientos, pensé que estaba encontrando un punto de anclaje, pero la verdad es que mis pensamientos no dejan de fluir en mi contra… lo único que quiero es que este desierto negro pronto llegue a su fin y sea capaz de ver el arco iris al final de la tormenta… o quizá termine por ver la luz al final del túnel… hoy, hoy no tengo certeza de eso. No alcancé a llegar a 10, quizá mañana lo intente de nuevo o me quede con la incertidumbre de pronunciarlo al final de la secuencia.  


miércoles, 8 de septiembre de 2021

Carta a una vieja amiga

Tal vez sea una dramática, pero es tan triste y frustrante siempre tratar de entender a los demás, entender sus bajones de ánimo, su ira, sus cambios de humor y que cuando tú te encuentres sumido en la tristeza incontrolable no tengas quién te escuche, quién te “aguante”. 

Y es entonces cuando con mucho dolor miro al pasado, y me encuentro con tu recuerdo, intacto, intangible, perfecto, angelical… y no sé si sepas lo que siento, pero puedo decir que la falta que me haces es inconmensurable, amaría tener una llamada contigo, una caricia, una risa, un juego de cartas, de dominó, ver un partido de tenis, Investigation Discovery… tenerte, así sea al otro lado de la llamada, y saber que todo estará bien, que todo pasará, que el dolor se irá, las lágrimas se secarán y la sensación de ahogo en el pecho desaparecerá… siempre estuviste para mí aún cuando ni yo misma me soportaba.

Ha pasado ya casi un año desde tu partida y el dolor de tu ausencia sigue tan fuerte como si apenas hubiera sido ayer. Estaba tan acostumbrada a tenerte en mi vida, a contar con tu amor incondicional que jamás llegué a pensar qué sería de mí sin ti. Nunca llegué a imaginar que sería tan frágil, tan vulnerable… nunca llegué a pesar que sin ti mi vida sería tan pesada, tan difícil de cargar. 

Abuelita, si puedes desde dónde estás, ayúdame por favor, estoy muy cansada emocionalmente, cansada de que las personas me pasen por encima, me traten como quieren, que me manipulen, que me condicionen las muestras de cariño. Estoy cansada muy cansada de estar aquí, en este mundo, siento que no tengo un rumbo, un objetivo, a veces, ya ni sé quién soy, sólo sé que me convertí en un ser inerte que trata día a día encontrar algo que encienda de nuevo la chispa de la vida y me dé berraquera de cumplir todos los que en algún momento consideré sueños. Ahora sólo quisiera cerrar los ojos y no volverlos a abrir más, dejar de sentir, de llorar, de rogar amor, afecto y atención. 

Juro que quisiera saltar por una ventana… terminar con todo, quizá sea muy cobarde de mi parte, pero solo trato de ser sincera con lo que siento, hace mucho no sentía tantas ganas de terminar con mi existencia. 

La violencia más letal, desde mi punto de vista, es la emocional, la psicológica, la que no puedes demostrar, explicar a ciencia cierta, la que viene de personas de tu entero cariño, admiración, respeto y amor. 

No siendo más, me despido por hoy mi fiel compañera, creo que volveré pronto a contarte un poco más de mi día a día...

 

jueves, 6 de mayo de 2021

Estos son los héroes de mi país…

El despertar cada día era algo tan cotidiano que quizá no lo habíamos valorado tanto como hoy, donde la sinfonía que acompaña nuestro día a día son gritos de guerra, de desesperación, de dolor, de lucha, en medio de balas ciegas que no les importa a quién impactan, a quién dañan, a quién hieren, a quién simplemente le arrebatan la vida para ya nunca más tener un nuevo despertar. 


Humanos matando a humanos por órdenes de humanos que juegan a ser Dios, humanos indolentes que solo les importa el poder, la grandeza, el éxito… 


¿Acaso no tienen corazón? ¿Acaso no tienen a nadie en la vida que les importe lo suficiente para no querer perderlo? 


No hay nada más peligroso que un corazón sin empatía y una mente egoísta. Estamos rodeados de humanos que saben que la unión hace la fuerza, fuerza que se convierte en “obstáculo” cuando quieren vivir a costillas de todos aquellos que se esfuerzan día a día por alcanzar sus metas en la vida y por eso nos separan, nos “enseñan a odiar”... Nos enseñaron a aislar al diferente, al que no “encaja”, nos enseñaron a crear reglas de pertenencia a un lugar, a un grupo de personas, incluso a una familia y por eso hoy hay humanos que “creen estar haciendo lo correcto” por pertenecer al grupo que “dirige”, porque les enseñaron que los vándalos somos los que protestamos… porque claro, grupos diferentes tienen ideales diferentes, con el odio de por medio no hay tolerancia, sin tolerancia no hay diálogo y sin diálogo sólo queda la fuerza, fuerza que no necesariamente tiene que ser violenta pero quien “dirige” sabe que el miedo es la mejor herramienta de amedrentar y no hay peor miedo que aquel que te obliga a callar…  pero se les olvida que ese mismo que a veces nos calla es el mejor detonante para crear, para desear un cambio y aquí estamos, gritando de diferentes maneras que ya es suficiente, que no es justo, que todos los humanos, con sus diferencias merecen vivir bien, dignamente, sin pensar en el despertar un día nuevo como un juego de azar sino como un regalo del Cielo, de la vida, del destino, de Dios. 


Jamás serán suficientes minutos de silencio, lágrimas ni homenajes para compensar las vidas de todos aquellos que en pie de lucha se enfrentaron a la violencia de líderes sordos, jamás serán suficientes abrazos para llenar los vacíos de sus madres, hermanos, amigos pero sí deberían ser suficientes pérdidas para entender que nada, absolutamente nada justifica arrebatarle la luz a ningún ser humano. 


Sólo soy una humana más, con el corazón roto, llena de desesperanza, de dolor, de rabia, de impotencia, de tristeza, una humana que al igual que otros humanos, todos los días se levanta dando profundas gracias a Dios por seguir viva, por tener a sus seres queridos respirando y que pide un cese al derramamiento de sangre… 


En memoria de todos los héroes que no abandonaron la idea de un mañana mejor para su familia, amigos, para su país, en lo etéreo los abrazo y en mi corazón siempre estarán… 


#Soscolombia #Nosestanmatando

 

sábado, 10 de abril de 2021

No me dejan llorar…

Antes creía que escribir era la única manera de estar sola, como dice Fernando Pessoa, pero realmente es la única manera de estar acompañada. El mundo es demasiado hostil, demasiado duro, demasiado egoísta, es un lugar donde debes existir con máscaras, donde no puedes ser tú realmente, donde debes jugar del lado de la hipocresía, de lo que esperan los demás de ti… un lugar en donde bajo ninguna circunstancia debes mostrarte vulnerable. 

Hoy es 10 de abril del 2021, puedo decir que llevaba mucho tiempo sin desear tan profundamente mi extinción y parece que mi cuerpo lo sabe, quizá también lo anhele por sus comportamientos… Estoy en esos momentos en los que deseas desaparecer, resetear todo, dejar de sentir, dejar de pensar, dejar de soñar, de anhelar, dejar de ser todo eso que duele y sentirte libre. 

La violencia no solo es física, ya a estas alturas estoy segura que todos lo sabemos…  y la verdad, aunque suene descabellado, es que preferiría mil veces la que deja moretones y no la que te quita las ganas de vivir. Es aún más doloroso cuando las palabras hirientes vienen de un ser especial en tu vida.  Sé que tengo innumerables errores, sé que no soy perfecta, sé que debo arreglar muchas cosas pero estoy segura, aún con mi baja autoestima, que son más las cosas buenas que las cosas malas las que me hacen ser quién soy. Últimamente me siento reducida, limitada, humillada, con temor, siento que no importaría si ya no hago parte de este mundo, realmente a nadie le haría falta, nadie estaría dispuesto a salvarme, si de alguien pudiera depender, claro está. 

Qué pesado se pone el aire cuando te ignoran, cuando la ansiedad se apodera de tu cuerpo, cuando tu mente quiere respuestas, cuando no entiendes lo que pasa, cuando sientes que es tu culpa, cuando no puedes hacer nada para remediarlo, cuando te cuestionas para qué naciste, cuando la razón de tu existencia se desvanece, no la ves clara, te ahogas, gritas pero nadie te ve… cuando pides ayuda, cuando sientes que no puedes solo, cuando todo lo que anhelas es un abrazo… pero desear no es suficiente, nada pasa,  pasando todo en tu interior… 

“Siempre se hace la víctima, siempre llora, siempre la misma mierda… no tiene iniciativa”... fuertes palabras para alguien que se esfuerza día a día por levantarse y dar lo mejor de sí. Y sí, lloro para no gritar, para no pelear, lloro para sacar todo lo que callo, lloro para liberar mi alma, lloro en la ausencia de bondad y comprensión, lloro cuando no entiendo el por qué de tu reacción, lloro para no morir, para no pensar en cómo deshacerme de mí… 

Nada de lo que pueda cometer lo hago para sacarte el mal genio, sólo quiero hacerte feliz, pero parece no importarte. ¿Cómo puedo saber qué te molesta si no me hablas?

Podría seguir durante toda la noche escribiendo, expresando lo que siento, lo que pienso pero sólo aumentaría mi frustración de que aún siendo la mejor versión de mí, no es suficiente. 

Quienes siguen mi blog desde hace años saben bien que de vez en cuando me dan ataques de depresión, donde todo lo veo turbio, oscuro, donde nada tiene sentido y si tú, querido lector también has pasado por depresión, sabes perfectamente a lo que me refiero… y estoy en ese momento de oscuridad. Llevo años buscando ayuda, haciendo cosas que me saquen de aquel agujero, pasa el tiempo y creo estar bien pero de repente choco con circunstancias que me hacen ver que no estaba tan preparada y lista como creía, que aún hay heridas que me lastiman mucho y que me llevan de nuevo a ese vórtice del terror.  

Gracias por leer hasta acá. 


lunes, 11 de enero de 2021

Costumbre…

Estamos tan acostumbrados a vivir, que pocas veces nos preguntamos por qué estamos vivos, o nos cuestionamos si lo que llamamos así corresponde a lo que nos hace feliz, a nuestra chispa… 


Y entonces te miras en el espejo, sabiendo que has caído en un círculo vicioso, donde cada día haces lo que te toca y te da para vivir como corresponde… Entonces la pregunta es ¿realmente vives o sobrevives? 


Por qué nos cuesta tanto encontrar la felicidad, por qué nos han condicionado a un estilo de vida, a cómo se supone que deberían ser las cosas, acaso ¿no se dan cuenta que lo único que hacen es encerrarnos en una caja? 


Sí, una caja que aunque parece de cristal, pues eres capaz de ver hacia afuera y darte cuenta que lo concibes como felicidad  o vida puede ser diferente, estás allí atrapado, y no importa cuánta ayuda pidas, cuántos psicólogos visites, cuántas horas de meditación hagas al día, cuántos medicamentos te tomes, seguirás allí atrapado, y sí, de muchas maneras nos lo dicen “el único que puede salir de ahí eres tú mismo” y sí, somos los únicos que tenemos la llave para salir de esa caja de cristal.          


Entonces llega otra encrucijada, por qué es tan difícil encontrar la llave si la tiene  cada uno de nosotros en su interior, por qué es tan difícil liberarse de eso que tanto nos oprobia, por qué es tan difícil “dejar de sufrir” y simplemente cambiar el chip, sin que sea una máscara, sin que sea forzado, que sea real, desde el alma, para iluminarte a ti mismo y no tratar de iluminar a los demás con una luz falsa… porque muchas veces es en lo que terminamos, en un “estoy bien” y “una sonrisa aparente” que todo lo ocultan, que todo parecieran arreglar, mecanismos que solo nos hunden más en la profundidad de la caja. 


“No hay peor muerte que jamás haber vivido”... y pasan los años y entiendo el significado de la frase, el momento es ahora, y sin embargo, vivimos o en el pasado o en el futuro, y cuando estamos en el futuro, en el presente nos arrepentimos por lo que no hicimos en el pasado… un círculo de nunca acabar y finalmente nunca vivimos nada… nada más que nuestros miedos, nuestros demonios, nuestras ilusiones rotas, nuestros fracasos. ¿Por qué castigarnos tanto? 


Lo que no es, no fue y no será, aunque las cosas signifiquen un no, una derrota, una caída no necesariamente tiene que ser negativo, en la más profunda oscuridad, la luz más tenue aliviana la densa bruma… Todo momento triste, gris tiene uno bueno, un recuerdo, una sonrisa, una motivación, una luz que te ilumina aunque sea un poquito el agujero en el que estás… y sé que es difícil, llevo ya 3 meses tratando de aferrarme de esas lucecitas que tengo alrededor y saben… las dejo ir, porque es difícil sobreponerse, luchar contra el eco de los pensamientos, de la ansiedad, de la depresión, de las ganas inconmensurables de acabar con todo de una vez por todas, y sí, por eso estoy aquí escribiendo, tratando de encontrar la solución al dolor que cargo en mi alma. 


Estoy cansada de mirarme al espejo y creer que lo mejor sería desaparecer, sentir que no soy importante para nadie, que mi ausencia no cambiaría nada… estoy cansada de sentirme parte de la sombra, del silencio, de la soledad… estoy cansada de ser… de ser tan yo, aún no entiendo qué hay mal conmigo.


Odio aquí donde todo duele tanto, donde la respiración se me entrecorta, donde las lágrimas no dejan de salir, donde la oscuridad me abraza, me asfixia. Odio aquí porque tengo que estar sola, porque aunque pedí ayuda decidieron que debía pasar por esto sin nadie, odio aquí porque me quita las fuerzas, las ganas... Odio aquí porque no controlo nada, todo me controla, odio sentir la sensación de querer desaparecer por un tiempo, de dejar de sentir, de volar y no volver nunca más y lo peor de todo es pensar que quizá eso sea lo mejor.



lunes, 14 de diciembre de 2020

Punto Muerto…

 Intentos… ya no sé cuántos llevo, son muchos, todos fallidos por supuesto, aquí sigo frente a la pantalla tratando de entender lo que me pasa, lo que pienso, lo que siento… tratando de deshacerme de ese dolor intenso que atraviesa mi pecho, que manipula mis pensamientos, mis sentimientos… que incluso amenaza por tomar control de mis decisiones, de mis deseos… 

Entender este estado necesita mucha empatía, incluso haberlo transitado. Es un desierto negro lleno de preguntas, lleno de recuerdos, de vacíos, de frustraciones, de dolores, lleno de cargas con las que muchas veces no quisiéramos lidiar. 


Y resulta tan sencillo para aquellos que están donde el sol cobija sus sueños darte consejos, aparentemente buenos, pero que al final son recursos viejos, gastados e inútiles. Tan carentes de sentido que es preferible guardar silencio y admitir que no tienen respuestas a tantas encrucijadas. 


Y lo sé, lo admito, no es fácil de tratar, de entender, de sobrellevar, incluso entiendo cuando quieren alejarse y no “hacerse cargo”, excusas siempre hay, mi sueño sigue latente, pensar en que alguien haría lo imposible por rescatarme… y sí, eso que estás pensando también me lo han dicho, que nadie puede rescatarme, que nadie puede ayudarme, que la única que puede tomar una decisión soy yo… pero adivinen, si pudiera hacerlo ya lo habría hecho, no piensen que estar así es divertido. 


Una de las preguntas más grandes que tengo es qué tan importante soy para las personas que me rodean, para mi familia, para mis “mejores amigos”,  para mi pareja, incluso compañeros de trabajo… a veces me pregunto, qué dirían en mi funeral, qué pensarían luego en mi ausencia, mucho más allá del hecho de preguntarse por qué lo hice… ¿Me extrañarían? ¿Qué extrañarían? ¿Qué me hubiesen dicho antes de mi partida? … Y al final, todos seguirían con su vida, con el tiempo mi ausencia se transformaría en un recuerdo, uno que quizá luego se olvidará y entonces moriré para siempre. Siempre he tenido la sensación de que estorbo, que la gente no sabe “qué hacer conmigo”, todos se van, todos me dan la espalda… siempre estoy sola, lidiando con mi soledad, mis pensamientos. 


También he querido estar en un Punto Muerto… la vida me enseñó que las personas valoran lo que tienen cuando sienten que lo pierden… quizá si por alguna circunstancia estuviera en ese limbo, donde puedo escuchar todo lo que dicen sin poder moverme, al menos por un día, sabría para quiénes realmente soy importante, qué significo para ellos, qué rol en su vida cumplo y de qué manera los hago sonreír… 


Hoy lo intenté de nuevo y nadie lo notó, ni yo, pareciera una señal del destino, que me cachetea y me hace ver otra manera de visualizar el panorama… sólo estoy algo mareada, dopada, torpe, no más que eso. 


Por favor, ni se te ocurra darme charlas motivacionales, no me preguntes por qué pienso esas cosas si me “veo tan bien”, mucho menos me compares con personas “que tienen menos” o “más dificultades”, esta es mi lucha, no necesito comparaciones, tampoco me recomiendes terapia o medicamentos, desde los 8 años lo he intentado y llegué a la conclusión que sólo amortiguan, disfrazan lo que te pasa, no soluciona nunca de raíz, tanto que, llevo creando máscaras durante todos estos años, para decir “que estoy bien” y realmente, nunca lo he estado, porque no he podido ser honesta, porque no he podido expresarme libremente, porque no he podido decirle al mundo, a mi mundo lo que me duele y resolver las dudas existenciales que tengo, en vez de suponer o crear espejismos… así que si alguna de esas frases de “no estés triste” o similares se convierten en pensamientos, no los manifiestes conmigo, no es lo que necesito ahora. 


Si llegaste hasta este párrafo y significo algo importante para ti me encantaría saberlo, quizá pueda reencontrarme, quizá me ayude a sentirme mejor conmigo misma, descubrir que no soy inútil, que no soy un estorbo, que vale la pena darme la oportunidad de sonreír, de ser feliz… de vivir… 





lunes, 23 de noviembre de 2020

¿Qué significa estar vivo?

No importa cuánto te esfuerces en pensar que no estás solo, pues finalmente sí lo estás. Nadie va a salir en tu rescate, nadie va a dejar de hacer sus cosas para ayudarte, para acompañarte, para darte un abrazo… para decirte cuánto te quiere, para dedicarte tiempo, para estar ahí en tus crisis… todo será más importante, siempre hay responsabilidades, deberes… excusas, porque el que quiere puede. 

La palabra prioridad… sí, justo esa de la que nunca haré parte en significado, quizá los demás se han acostumbrado a que siempre estoy fuerte para ellos, dispuesta a ayudarles, a acompañarles, a no permitir que se sientan solos. Sin lugar a duda creo que es la sensación más horrible del universo, no tener alguien que esté allí, realmente, sin juzgar, buscando tu bienestar para mí parece inalcanzable, parece una quimera que jamás hará parte de mi realidad. 


Muchos dicen estar, muchas veces he escuchado o leído frases como: “sabes que estoy aquí, para ti, siempre ¿verdad?” y en realidad no le encuentro sentido, estoy segura que todos esos que han dicho eso responderían con una excusa justo en este momento de desesperación, donde necesito con tanta fuerza un abrazo, una caricia, una palabra de amor, es malo suponer pero creo que responderían que deben trabajar, estudiar, que no tienen dinero, que hay una situación densa por la que están pasando… y lo entiendo, está bien, eso no los hace malas personas, solo me convierte en una ilusa que piensa que está a la altura de las otras tantas cosas que tiene un ser humano por hacer, porque erróneamente pienso que las personas reaccionarían cómo yo lo hago… porque ten por seguro que si me dices que necesitas ayuda y me llamas a las 2 de la mañana, te responderé y haré que pienses en otra cosa que no sea tu soledad, por más rota que esté, por más cosas que tenga que hacer,  la compañía y apoyo no se le niega a nadie, y menos si es un ser al que amas… porque simplemente esos 5, 10, 60 minutos que le dediques a alguien en esa condición podría determinar en alguna medida, sus ganas de querer seguir en este mundo, o simplemente dejarse llevar por la bruma espesa de sus pensamientos… esos que te ahogan, que te hunden, esos que te quitan las ganas de respirar. 


Sé que no soy la única, de seguro hay cientos, miles de humanos frente a su computador escribiendo lo que sienten, lo que piensan, porque no hay nadie que los escuche. Hace unos años escribí algo que decía: “shhh, callar, hablar solo con el pensamiento, ¿acaso los oídos sordos están?” y con gran tristeza descubro que estoy en la misma situación de soledad, con el mismo sentimiento de impotencia de no tener con quién llorar libremente, alguien con quien pueda lanzarme de cabeza sabiendo que al final del abismo me atrapará, sin permitir que me pase ni un rasguño.


Estoy cansada, muy cansada de estar aquí, no importa cuánto haga, cuánto sueñe, cuánto me esfuerce, cuánto crezca, cuánto madure, cuánto me fortalezca, de una u otra forma se presenta frente a mí esa frívola presencia, robándome mis pensamientos, mis deseos, mis sueños… mis ganas de vivir. Ya las lágrimas no logran apaciguar el vacío existente en mi interior, ya no sé qué más hacer.


Evidentemente, logré mantenerme, durante muchos años, fuerte frente a la adversidad, pero ahora puedo decir, que de nuevo he caído, que me siento perdida en este abismo y que por más que busco no percibo ni un atisbo de luz que me ayude a salir de este encierro. Me cansé de los espejismos, me cansé de la falsedad, me cansé de imaginar que las cosas son como me gustaría que fueran, y si, me estrello con la realidad, que seguro es la que viven muchos, no soy la única, lo sé, no soy una víctima, solo soy un ser más que deambula sin destino aparente, fingiendo que vive, fingiendo que ríe, fingiendo que tiene una vida por vivir cuando sabe perfectamente que su alma muerta está… Y entonces, ¿qué significa vivir?


viernes, 20 de noviembre de 2020

Tic tac...

Seguro has estado atrapado en aquel lugar, donde todo pasa, donde nada se detiene, donde todo explota, donde todo te daña, donde todo absolutamente todo está en tu contra… 

Tic tac, retumba en mi cabeza, tic tac respiro con vergüenza, tic tac mi mente no me suelta, tic tac el pecho me aprieta, tic tac las paredes se cierran, tic tac, tic tac, tic tac, un hormigueo se apodera de mis piernas, no puedo dejar de moverlas con fuerza, de lado a lado, como si esa fuera mi mayor destreza.


Las ideas se agolpan una a una, no logro diferenciar entre un recuerdo o un espejismo de aquel encierro, todo en mi mente transcurre como cierto, tic tac quisiera salir corriendo, tic tac gritar, tic tac desaparecer, no sé exactamente de qué lugar, ¿acaso de la vida? ¿acaso del lugar que habito? El real, el espejismo... No logro entender nada, las lágrimas comienzan a deslizarse con furor sobre mis mejillas, aún sabiendo que estoy sola en el espacio me cubro la boca para que nadie escuche mi llanto… 


¿Alguna vez has sentido que una explosión se apodera de tu cuerpo? Esa sensación de querer salir disparado, de golpear las paredes, de destruir todo a tu alrededor, esas ganas inexplicables de proferirse dolor como si eso solucionara algo… pero, ya has crecido y “entiendes” que eso no está bien, que por muchas veces que lo hagas realmente no soluciona nada y si empeora todo.. Aún así, no dejas de sentir ese deseo extremo de querer desaparecer así sea por un momento. 


He llegado a preguntarme si hoy me fuera de este mundo, ¿a quién le haría falta realmente? Y entiendo que la vida de todos podría seguir por más cariño o aprecio que me tengan, y eso no está mal, lo hacen todos, hasta yo lo he hecho aún cuando he perdido seres que han significado todo para mí... aunque eso abre otro debate en mi cabeza y es: si no hay nada que me ate realmente a este plano, entonces ¿por qué sigo aquí? 


Y allí, en ese torbellino de ideas me encuentro, tratando de entender la causa que detona esta sensación en el pecho, que me aprieta, que me ahoga, que me asfixia, tic tac, el tiempo sigue corriendo y siento que sin querer lo pierdo… Ya quiero salir de este encierro, disfrutar de lo que tengo, sin martirizarme por lo que ya fue hecho y por lo que podría ser. Quiero vivir el momento, quiero impedir que el pantano de mis pensamientos opaque la felicidad que ahora tengo, porque por más extraño que parezca, estar contento no es solo es un efímero sueño, puede ser un hecho verdadero…


jueves, 6 de julio de 2017

Boom!

Sí, tengo pensamientos tristes, tengo el alma aún resonando por aquel estallido… tanto aguantar, tanto callar, tanto permitir llevan al caos interior que resulta saliendo indudablemente de la peor manera.

Sí, no soy el ser más dulce, ni el más especial, mucho menos el más comprensivo ni prudente, cuando algo me molesta y siento que se anuda en mi garganta, no puedo callarlo, ni siquiera hablarlo, tengo que gritarlo, me tiembla el cuerpo de la ira que recorre mis huesos, mis músculos se tensan y quisieran destruir todo a su alrededor, quisiera salir corriendo, quisiera morir un tiempo, quisiera regresar el tiempo para impedir que esta situación llegara hasta tal extremo.

Lo que parecía una discrepancia más, se convirtió en un laberinto sin salida, que poco a poco iba cerrando sus paredes hasta dejarnos frente a frente, con todas las cargas, con todos los miedos, con todas las desilusiones, expectativas, con todo lo que somos, al descubierto, cada uno con las herramientas para destruir al otro, ganaría quién actuara primero, y hoy quién siempre es el implacable cayó ante la sorpresa de una reacción que quizá nunca se esperó.

Sí… la presión me ganó, sí mis impulsos me llevaron al descontrol, pero es que ya no aguantaba más, ya no quiero seguir siendo dominada, controlada, ya no quiero sentir que no tengo libertad, no quiero sentir que actúo por complacencias ajenas, para gratar a los demás, en especial a él. Ya no quiero que siga pensando que soy su reflejo, que tengo que ser igual a él por tener la misma sangre y compartir rasgos.

Quiero dejar de ser lo que se supone que debo ser, de llenar expectativas, de hacer lo que los demás quieren, eso me está llevando a mi propia destrucción, basta con dejar los sueños propios para perder la vida…  

Ahí está de nuevo, ese vacilante agujero en el pecho, la respiración se entrecorta entre lágrimas que en silencio resbalan por mis mejillas…

La verdad es que no quería que pareciera grosera o desagradecida, pero, si me conoce, ¿por qué llevarme al límite? ¿qué clase de amor me tiene que tanto daño me hace?

Su amor me duele, me corroe, me limita, me presiona, su sobreprotección me ha quitado hasta el momento, la posibilidad de vivir mi vida a mi manera, con mis decisiones, me ha obligado a vivir con miedo, escondida, aparentando algo que no soy, tratando de ser lo que quiere que sea… y sí, después de tantos años y que de repente yo cambie es raro, y se desestabiliza y comienza a culpar a mi ser favorito, y es entonces cuando la sangre hierve, la prudencia rapta al respeto, y sin escrúpulo, frente a frente, le grito lo mucho que detesto estar en su compañía, lo mucho que me fastidia, la gran presión que ejerce sobre mí… y sí, mi papá, en su afán de agradarme y obligarme a acercarme a él, lo que ha hecho es alejarme, porque sin darse cuenta, me ha manifestado todo el desprecio que siente “hacía mí”, aunque no sepa realmente quién soy… sí, suena raro pero es verdad, es como si dijera odio los pájaros, y tú eres uno disfrazado de tigre…

No soy la mejor hija, no soy un ejemplo, quizá hoy actúe como alguien irrespetuoso, imprudente, desagradecido, pero es que si no explotaba mi alma se iba a romper, y ya no quiero tener que recoger los pedazos de mi alma por estar construyendo una coraza vacía de mi existencia.


Sé que tengo muchos defectos, que incluso llego a ser impulsiva, pero si yo no hago valer mi ser nadie lo hará por mí, porque nadie mejor que yo sabe lo que significa ser yo.

domingo, 22 de enero de 2017

Se apagó la lunna…

Hace cuánto no me encontraba en esta situación, de escuchar Kiss the Rain mientras dejo que mi corazón fluya a través de mis dedos…

Dicen que de los errores se aprende y se saca buenas cosas en la vida, pero en este momento sólo puedo decir que no aprendí nada y si arruiné todo un mundo de posibilidades para ser feliz…

El mundo se desvanece ante mis ojos, una palabra mal dicha, un acto ignorado, un silencio bastaron para arruinar mi mundo... No quiero tener una silla vacía de nuevo, no quiero perder tu presencia, quiero que vuelvas conmigo por favor.

Aquella silla, ocupada por una hermosa princesa hoy se encuentra de nuevo vacía por mis malas decisiones, por no pensar, por no ver más allá del momento, por creer que una amistad vale más que un amor, por ser desleal con quien me dio todo de sí mismo para hacerme completamente feliz y hacerla sentir la persona más miserable, burlada y traicionada del planeta tierra.

Hoy no me queda más que aceptar mi falta, agachar la cabeza y pedirle perdón a ese ser tan maravilloso, ese ser que me dio tanta felicidad durante estos 3 años, 9 meses y 11 días, ese ser que dibujaba sonrisas enormes en mi rostro, que me apapachaba el alma con sus palabras, con sus actos, con su amor… ese ser que se atrevió a enfrentar al mundo por estar conmigo y que yo perdí por no dejar atrás lo que creía una amistad…

Hoy con mis ojos empapados de dolor, reconozco que la estupidez humana trasciende a límites inimaginables, que nos hace ser basuras con las personas que menos se lo merecen…

Hoy pierdo a mi artista, mi pinchecha rosadita wonejito mashmelito, pierdo al amor de mi vida, a la luz de mis ojos, con quien esperaba compartir el resto de mi vida, con quién tenía tantos planes…

No existe nada en mi existencia que no me recuerde tu delicada figura, tu olor, tu piel... No existe nada en el mundo, nada que aleje mis pensamientos de tu nombre, no hay Día en que no te piense, Intenciones tengo de recuperarte, Amaría estar junto a ti de nuevo, besarte, abrazarte, Nada en este mundo se compara contigo porque fuiste, eres y serás lo mejor de mi vida porque como te Amo no había amado a nadie... Estar lejos de ti es la peor tortura que he pasado... Desde las sombras, en silencio te grito "TE AMO Y QUIERO TENERTE A MI LADO".

En el silencio de la noche el eco de las palabras aturden mi paz... Por más que trate de explicar, de argumentar, no tiene peso ni valor lo que digo, porque al parecer fui un fantasma, una ilusión, al parecer nada hice aun pensando que lo hice todo... Sé que cometí un error, pero no es, de ninguna manera, lo que parece ser. Pero ¿quién puede luchar contra una serie de hechos desafortunados?...

La noche me abraza sin compasión, una vez más su gélida presencia me atañe la espalda, aprisiona mis pensamientos y mata mis sueños... Un silencio, una acción mal hecha, un mal entendido... Un fin caótico a mi mundo...

Hoy mi alma está de luto, hoy la luna se apaga porque su sol se ha esfumado a otra galaxia, donde sienta que su luz lo es todo, lo más importante, porque este inútil universo que represento yo no fue capaz de darle todo lo que aquel astro majestuoso merecía, entiendo su partida y no me queda más que desearle bendiciones, felicidades, un universo grande y hermoso que acoja tan perfecta luz como su centro, como su todo…

Por mi parte, comenzaré a limpiar aquella silla vacía, lugar donde se apoltronará mi más fiel compañera, aquella que no importa cuánto tiempo la deje atrás siempre vuelve con su misma mirada, penetrante, frívola…

De nuevo sentiré sus gélidos abrazos, que me paralizan la existencia y hacen rodar por mis mejillas rocío de dolor, mi alma sucumbe ante sus brazos, la bruma espesa de la noche me llama a hacer parte de nuevo de su comparsa, y al son de mis lágrimas dedico estas palabras…


No es necesario estar dentro de un ataúd para estar muerto... Mi alma está de luto, ojalá pronto mi cuerpo le acompañe...

lunes, 27 de julio de 2015

El invierno en sus cabellos avisa los años ya pasados

Hace mucho no uso este medio para expresar lo que siento, hoy me siento frente a una pantalla nuevamente, dialogando, al compás de las teclas, lo que a mi corazón hoy atañe de desolación, un nudo indescriptible se aloja en mi garganta, desatando una tormenta que se desliza implacable por mis ya rojizas mejillas.

Hoy mi tristeza se tiñe de nostalgia y se agobia la esperanza. Han pasado ya más de 15 años y aún no supero el hecho catastrófico de perder en parte a ese ser tan indispensable en la vida como lo es la mamá.

Cuando era niña, veía a los adultos como seres eternos, no sabía qué era el peso de los años ni mucho menos lo que causaría en mí saber que cada vez están más del otro lado.

Ahora, con algo de peso de Cronos a cuestas comprendo tantas cosas que siendo niña me decían, aquellas palabras sabías proferidas de bocas tan santas como lo son los progenitores de nuestros padres, palabras tantas veces ignoradas o reprochadas por ser repetidas, y ahora tan anheladas porque no sabes en qué momento sólo escucharas el suspiro del viento anunciando la llegada de la inexorable llegada del fin humano.

Pensar en todos los años que de su vida dedicaron para tu cuidado, y ahora con sus almas ya cansadas, piden a gritos un poco de auxilio, de comprensión de cuidado.

Hoy tengo el alma rota en mil pedazos porque siento que mis viejos ya son viejos, sus cuerpos desgastados aparentando ser jóvenes, con miedo de volverse cargas o molestias, llenos de aflicciones, con tantas curitas en el alma que no merecen ni una herida más, tan llenos aún de esperanza, de sueños, de ilusiones que se acongoja mi espíritu al saber que no tengo los medios suficientes para cumplirles cada capricho antes de que sea demasiado tarde.

Hoy me encuentro en debate por tantas veces que sin darme cuenta les he dado la espalda, sin pensar que quizá mañana ya no estén y su ausencia haga que reconozca el valor que tienen y lo importantes que son en mi vida.


Muchas veces prestamos más atención a lo vano, quizá lo inmaterial del asunto llamado amor se traduzca en tiempo, en palabras, es presencia para aquellos seres que habitan nuestra casa, y que desde la sombra siempre han sido un sustento, una luz, las respuestas a nuestros dilemas, usando naguas lo suficientemente grandes para acogernos siempre que necesitemos un refugio sin importar la edad que tengamos, después de todo siempre seremos sus bebés…

lunes, 6 de abril de 2015

¿Qué tiene nuestra especie que ama destruír?

Es increíble pensar que los seres humanos hacemos parte de la tierra y somos los únicos sobre toda su faz que se satisface en destruirla y darle la espalda sin darnos cuenta que la necesitamos más de lo que ella nos necesita a nosotros.

La tierra estuvo millones de años transformándose para poder contener en sí la vida, queda claro que fuimos los últimos organismos en llegar a poblarla, es como si toda la tierra hubiera sabido de nuestra llegada y como una buena madre preparó lo mejor de sí para que pudiéramos habitarla y coexistir con ella naturalmente... "cría cuervos y te sacarán ojos", un viejo adagio que se adapta perfecto a la situación, entre más nos da la tierra más le quitamos sin retribuirle, creo que en nuestros pobres cerebros no habita el significado de recursos limitados y la importancia del ciclo.

En la película Home, mediante imágenes extraordinarias se narra la historia del planeta y cómo todo era perfecto hasta que los inútiles de los humanos, nosotros, llegamos a poblar, y ahora a sobre poblar
la tierra de manera descomunal, "todo se acelera" decía bien Salma Hayek, la voz del documental.
Sí, el ser humano ha logrado desarrollar cosas increíbles en poco tiempo y mejorar la calidad de vida lastimosamente a precios muy altos, pues no ha sabido enfocar su conocimiento con sus raíces, se supone que sí hacemos parte de la tierra, está en nuestro interior cómo coexistir con ella sin hacerle daño y por ende no acelerar nuestra destrucción.

Todo en el planeta estaba perfectamente medido, el ciclo del agua estaba hecho para repetirse eternamente y así manetener siempre la misma cantidad del agua y entonces se nos ocurrieron cosas "grandiosas" como la agricultura, que si bien era relativamente buena al principio, con la masificación e industrialización todo se fue para el carajo.

Ahora sólo se produce sin medir las consecuencias, acabando con todos los recursos, es más, se alteran cadenas alimenticias, amenazando así con el equilibrio de la tierra, para no ir tan lejos, las vacas, es decir, la carne que ahora consumimos no es carne de verdad, podría decirse que es agricultura molida roja y sangrienta...

"El motor de la vida es el vínculo" Motor que ya no funciona como un reloj, ha sido tanta la sed de poder, de dinero, de tierras, que incluso prefieren tener grandes ciudades edificadas que pulmoncitos de selvas, bosques, lagunas entre otros ecosistemas que no estaban en la tierra de decoración o como una reserva de Centros Comerciales, cada especie tiene su lugar, ninguna es dañina, bueno ninguna lo era, porque con todas las alteraciones que se han generado por nuestro consumismo han convertido a algunas especies en plagas y focos de infección que si lo analizamos bien, contra lo único que atentan es contra nosotros mismos.

Eso sin dejar atrás el oro negro, esa sustancia maldita que ha limitado al hombre y lo ha llevado hasta las últimas consecuencias por obtenerlo todo
, denigrando todo a su alrededor, guerras incesantes, sin fundamento nacen de ésta pelea absurda, el planeta está tan perfectamente diseñado que nos proporciona la energía suficiente para realizar nuestras actividades sin dañar nada, y no lo vemos, qué brutos somos, en serio, deberíamos extinguirnos de una buena vez.

En el documental ponían un ejemplo muy claro: Dubai, una isla con tanto dinero a raíz del petróleo, paradójicamente carente de fauna y flora, pero con el suficiente sustento económico para importar sus alimentos, incluso para hacer islas y con SOL radiante, lejos de nubes que podrían usar con paneles solares, pero su estupidez es tan grande que prefieren una apariencia de "oh sí, tengo mucho petróleo, mucho dinero y hago lo que quiero".

Más rápido de lo que se piensa se nos agotan las posibilidades de hacer algo de valor, algo importante, y no me refiero a estudiar, graduarse y tener un buen trabajo para tener mucho dinero... o es que acaso ¿cuando no hayan más frutas, verduras, animales nos vamos a alimentar de dólares, pesos yenes? será hacer dieta de a peso, porque si seguimos en ésta carrera insensata eso es lo que obtendremos.

No quiero ni imaginar qué pasará cuando el valor del agua y su real necesidad en nuestros cuerpos sea realmente asimilada y entonces las guerras no sean por petróleo ni dinero, si no por agua.
De todas las criaturas de la tierra somos las más débiles en fuerza, en agilidad, en resistencia y en inteligencia, el hecho de poder hablar y desarrollar tecnología no nos ha hecho más inteligentes, sólo con la capacidad de dominar lo que nos sobrepasaba para satisfacer nuestras necesidad y curar la pereza.

Somos la  amenaza, no para el planeta, como ya dije, no nos necesita, estaba bien sin nosotros, somos una amenaza para nosotros mismos, somos los autores de nuestra autodestrucción y en cuanto no entendamos que no necesitamos el sistema para vivir, que un cambio sería excelente para nuestra supervivencia estaremos caminando con los ojos vendados hacia un abismo,

lunes, 1 de septiembre de 2014

No entiendo qué me pasa…

El viento me preguntó si me dolía... En silencio negué con la cabeza mientras mi alma se rompía. La luna estaba ahí, tan fría y solitaria, que anhelé con mis brazos poder abrazarla.

Fracasé en el intento. Cerrando la cortina sobre mi lecho me lancé y con la almohada cada grito ahogué. En la oscuridad mi dolor se convirtió en un manantial que con cada gota un pedazo de alma desaparecía.

Y entonces guardé silencio, me comí una a una mis palabras y las escondí en el bolsillo que ni yo sé dónde se ampara, sólo sé que crea heridas al parecer imaginarias por las que se desbordan todas mis esperanzas.

Uno a uno mis sueños se apagaron y el frío cielo de negro se ha pintado, en mi planeta el sol no regresa y contra los muros mi alma se estrella. El desierto negro de nuevo lidera mis noches en pena… pena que no es otra cosa que mi tonta cabeza cavilando situaciones, sentimientos y emociones en mi contra aún cuando en la vida no esté siendo de esa manera.

Hace mucho no me encontraba acariciando las palabras con la dura ausencia de mi propia existencia. ¿A dónde me he ido? ¿Por qué me permito sumergirme en mares ya conocidos, donde sé que la presión no me permite respirar?

¿Por qué me cuesta tanto estar lejos del Desierto Negro?



Creo que he permitido durante tanto tiempo que se robe mis sueños, que me frustre… que domine la manera en la que debo pensar, actuar y sentir que ahora que descubro que siendo yo soy totalmente antagonista a lo que quiere, que entro en conflicto, como si ser quién soy, como soy, me hiciera un mal ser y es entonces cuando me debato entre su realidad, la realidad y mi realidad y entro en caos, colapso pensando mil cosas al tiempo y finalmente me derrumbo al no hallar cómo decirle de una vez por todas que no puedo ser lo que quiere que sea.

Yo sólo quiero poder ser yo tal cual siempre y en todo lugar, sin temor al rechazo, al maltrato, incluso a los golpes. Quiero dejar de pensar en “¿y si descubre que no soy quién cree?” si no, estar con la tranquilidad que nadie puede amedrentarme. Quiero dejar de estar cumpliendo sueños ajenos, de estar haciendo lo que se supone que está bien, quiero mi libertad, quiero mi vida… Me quiero a mí de regreso, no por pedazos, no con máscaras, no con miedos ni tribulaciones que me estén coartando todo el tiempo mi derecho de estar tranquila y feliz. Quiero dejar de ser todo aquello que anhelas que sea para ser lo que soy sin temor a maltratos, insultos y peleas.

Al final sí entiendo qué me pasa, pero no entiendo porqué me permito sufrir por tu causa, ya no quiero sentirme así nunca más, no quiero morir por segmentos bajo la amenaza de tu egoísmo, no es justo que pretendas que sea igual a ti, cada vez que me encuentro en la cárcel de tu tipo de pensamiento le causo daño al ser que me ha devuelto los sueños, me comporto inhumanamente, y cuanto más noto que vivir tanto contigo ha hecho de mi un pequeño demonio más anhelo vivir lejos de este infierno, porque lo último que quiero es parecerme a ti y perder al ser que más quiero para compartir el resto de mi existir.

El destino me juega fuerte y pareciera, por el momento, imposible salir corriendo de este infierno para llegar a mi Nexo, mi alma se destruye a cada instante que respiro bajo el mismo techo pero no por eso permitiré que te quedes con todo de mí, el que con tu vida hayas tomado malas decisiones no significa que puedas tomar mi vida a ver si tomas mejores.

Ya no más, esta vez el juego ha terminado a mi favor y si debo sacarte de mi corazón, lo haré antes de que acabes con él.

lunes, 24 de marzo de 2014

Cataclismo

Quería evitarlo pero no lo logré, quería evitar que mis sentimientos y pensamientos oprimidos por la prudencia se quedaran en el rincón sin luz de mi mente, rebotando como eco, destruyendo cualquier buen pensamiento, cualquier tipo de ilusión o atisbo de esperanza, pero no lo logré.

No logré acallar mis miedos, no logré vencerlos, no logré encerrar el dolor en un simple recuerdo, no fui capaz de mantener el manantial de rocío en un glacial... ahora una catarata inunda mis ojos, venciendo las barreras de piel y derramándose lento pero agobiante por mis mejillas ya húmedas en silencio.


¿Acaso eso me convierte en una mala persona? ¿Acaso sentir le quita valor a mi existencia?¿A mi rol?
Mi mente está aturdida, mi ser tiene miedo de sentirse vacío de nuevo... de no saber qué hacer, de no ser lo suficiente para solucionar los problemas de su estrella.

No entiendo qué me pasa, sólo sé que lloro sin parar ni un segundo, quisiera aquietar mi mente y dejar de pensar, de imaginar cosas... quisiera un abrazo de carne y hueso, no un gélido suspiro de soledad que me atraviese el alma y me deje sin consuelo, quisiera una palabra cálida, una voz de aliento...

Quisiera también, no ser la culpable de todo esto, quisiera que por una vez en la vida todo no fuera tan complicado, tan duro, tan frívolo... Quisiera un consejo, quisiera que alguien me entendiera sin reprochar mis pataletas o reclamos. Quisiera que tan sólo me callaran con un abrazo, apoyando mi cabeza en el pecho, dejando que mi caos se calmara con un tierno palpitar de corazón.

Quisiera por supuesto no sentir angustia, ni miedo al hablar... quisiera tantas cosas que quizá no tengan lugar, quizá no las merezco, quizá pido mucho... quizá pido sin argumento y sólo demento mientras pienso que lo que hago está bien.

Suena algo infantil, pero en momentos así es que más extraño a mi madre... era el único ser con la capacidad de perdonarme y buscarme en la noche para abrazarme sin importar cuán mal me hubiese portado, ella simplemente me acunaba entre sus brazos y me decía lo mucho que me amaba... así aprendí que a quienes amas de veras debes buscarles después de una pelea así no haya sido tu culpa, pues el amor es tan noble que no mira el daño que te hayan hecho si no cómo puedes remediarlo y darle un escarmiento a la otra persona sin necesidad de ofenderle, ni pagarle con la misma moneda, un acto de nobleza doblega más corazones que actos de crudeza emocional.

Ella ya no está... desde entonces he tenido que levantarme sola una y otra vez, llorar en silencio, en soledad, anhelado con cada murmullo de llanto que alguien me abrace en mi soledad y haga que ya no me sienta fatal.

Tengo seres maravillosos a mi alrededor, lo sé, quizá soy algo desagradecida, pero ninguno me ha tenido la paciencia que me tenía ella, cuando me equivoco me hacen ver con sangre incolora que emana de los ojos que lo he hecho mal y por ningún motivo se acercan a abrazarme y exhortarme con la magia de la nobleza, si me porto mal lo pago, así de sencillo... ya no quiero jugar a qué casa es más grande, sólo prometo no volver a fallar. Perdón de corazón, prometo ser mejor para no llorar dolor por mi propia acción...

domingo, 2 de febrero de 2014

No tengo palabras suficientes…

Sonreír observando al cielo mientras el pecho se llena de suspiro de alma, regocijo de sueño, un anhelo se convierte en viento y una estrella cobra vida en el reflejo de mi fuero interno.

Cerrar los ojos y recordar aquellos momentos de profunda soledad, cuando las lágrimas se escurrían por las mejillas, cuando el grito se ahogaba en el silencio de una máscara, cuando el corazón desquebrajado debía mentir para que nadie supiera sobre aquel dolor que atravesaba el pecho haciendo agonizar al alma, goteando sueños rotos y desilusiones... y aún recordando eso seguir sonriendo al no sentir dolor ni sufrimiento al pensar en ello.

Recuerdo también aquella idea que parecía perdida en un mar de ilusiones: “alguien que ocupara la silla vacía”… un lugar privilegiado en mi existencia para alguien capaz de borrar toda incidencia de circunstancias no deseadas, dolores mal cicatrizados, temores, delirios de baja autoestima, estigmas, soledades encontradas… fantasmas con ojos de infierno, cuerpo de hielo y alma de ausencia.

Un lugar desde el cual podría ver todo lo que soy y tengo, todo lo que me ha hecho quien soy y pueda entenderlo sin juzgarlo, mofar o sortear con ello mi vida como si fuera un juego. Alguien con alma de wonejito blanco de nariz rosada que deseara estar conmigo cada segundo, compartir cada alegría, confortar cada herida… una estrella con espíritu de ángel que me amara tanto como para cambiar su cielo por mis ojos y sus alas por nuestros sueños y así volar como un solo ser tanto tiempo como el buen Dios quiera.

Hoy mis labios pueden menguar sin dificultad y a kilómetros iluminar, hoy aquella estrella que tanto anhelé quiso humanizarse y cambiar sus alas por mi sonrisa…

Hoy alguien por fin ha ocupado esa Silla Vacía con hidalguía y ha logrado cada sueño etéreo que creía inalcanzable, me ha dado tanto como jamás pensé merecer, ha hecho que cada lágrima tenga total valor, tanto que si tuviera que derramar el doble o el triple por volver a encontrar a ese ser en otra vida lo soportaría con alegría de saber que tendría el honor de estar junto a un ángel que daría la vida con tal de mantenerme viva.


“Como un cuento de hadas”… Parecía algo irreal hasta que en su sonrisa pude encontrar la satisfacción más grande y profunda de mis actos, y ni hablar del mundo detrás de sus inocentes ojos llenos de bondad y de amor, sus mejillas tan suaves y tersas que podría pasar horas enteras paseando mis dedos sobre ellas… probar sus labios y sentir con ellos estar en un paraíso único, mágico y nuevo donde sólo importa el amor que nos tenemos, por fin un mundo en el que no debo mentir, ni tratar de impresionar, sólo ser yo con mi corazón entero dispuesto a amarle cada vez un tanto más hasta rebosar el universo y conquistarlo todo con final en lo eterno.


Eso me encantaría poder decir algún día, es más que claro que hasta ahora sólo es una fantasía, un sueño, el deseo de mi fuero interno... simplemente un oasis, una ilusión que creo para no desfallecer en este, el intento, por mantenerme viva.